Laguna de Ausangate

La región de Cusco, en Perú, es conocida por sus paisajes impresionantes, donde los nevados majestuosos, los valles verdes, y las lagunas cristalinas forman parte de un entorno natural espectacular. Dentro de este entorno, la Cordillera de Vilcanota alberga una de las joyas más deslumbrantes: el Ausangate.

Esta montaña, la segunda más alta de Cusco, es venerada no solo por su altitud de 6,385 metros sobre el nivel del mar, sino también por su conexión con la historia y la espiritualidad de los Incas. El Ausangate es el punto de partida para uno de los circuitos turísticos más hermosos de la región, el Circuito de las 7 Lagunas.

La conexión sagrada del Ausangate

Para los Incas, el Ausangate no era solo una montaña; era un ser divino que influía en la vida y la muerte. Estas creencias han perdurado a lo largo del tiempo, y hoy en día, el Ausangate sigue siendo considerado sagrado. Sus aguas alimentan las lagunas que se distribuyen en su entorno, creando un circuito que es tan espiritual como escénico.

Este recorrido, conocido como el Circuito de las 7 Lagunas, ofrece a los visitantes la oportunidad de sumergirse en un paisaje que parece salido de un sueño, donde las montañas se reflejan en aguas cristalinas y la naturaleza se muestra en su forma más pura.

Explorando las 7 Lagunas

El recorrido comienza en la Laguna Pucacocha, conocida cariñosamente como la "laguna de chocolate" debido al tono de sus aguas, que recuerda al cacao. Situada a 4,500 metros sobre el nivel del mar, esta laguna es solo el inicio de un viaje que lleva a los visitantes a alturas impresionantes.

La siguiente parada es la Laguna Patococha, a 4,860 metros sobre el nivel del mar. Desde aquí, se puede apreciar el nevado Ausangate en toda su magnificencia, ofreciendo una vista aún más clara que desde la primera laguna. La sensación de estar rodeado por estas majestuosas montañas es indescriptible.

Continuando el recorrido, se llega a la Laguna Alcacocha, ubicada a 4,750 metros sobre el nivel del mar. Aquí, la altitud comienza a sentirse en el frío que desciende sobre los visitantes, recordándoles la magnitud de la cordillera que los rodea.

Luego está la Laguna Qomer Cocha, cuyo nombre en quechua significa "laguna verde". Este nombre es perfecto, ya que sus aguas turquesas ofrecen algunas de las vistas más impresionantes de todo el circuito, haciendo de este un lugar ideal para los amantes de la fotografía.

La siguiente es la Laguna Orco Otorongo, una laguna pequeña pero rica en belleza natural. Su nombre hace referencia al otorongo, el jaguar que habita las selvas de América, y su forma recuerda las manchas del pelaje de este felino. Situada a 4,620 metros sobre el nivel del mar, esta laguna es un testimonio de la biodiversidad de la región.

A pocos metros se encuentra la Laguna China Otorongo, que lleva el nombre de la hembra del otorongo. Sus vistas panorámicas son inigualables, ofreciendo un escenario perfecto para capturar la esencia de la naturaleza andina.

Finalmente, el recorrido culmina en la Laguna Azul Cocha, que, como su nombre indica, presenta un color azul profundo que contrasta maravillosamente con el paisaje montañoso que la rodea. Esta última laguna es la guinda del pastel en un viaje que deja a los visitantes con recuerdos imborrables.

La fauna del circuito

El Circuito de las 7 Lagunas no solo es un deleite visual, sino también un refugio para la vida silvestre. A lo largo del recorrido, es común encontrarse con camélidos como llamas, alpacas y vicuñas, que pastan en los campos de ichu, la paja salvaje de Los Andes. Además, este entorno es el hogar de la vizcacha, un roedor similar al conejo, y del majestuoso cóndor andino, cuya presencia añade un toque de grandeza al paisaje.

Cómo visitar el circuito

La forma más conveniente de explorar las 7 Lagunas es a través de un tour organizado por alguna de las operadoras turísticas de Cusco. Estos tours suelen incluir transporte, guías turísticos, desayuno, almuerzo y las entradas necesarias para el circuito, con un costo que varía entre 30 y 60 dólares por persona.

Para quienes prefieren una aventura por cuenta propia, es posible llegar desde Cusco tomando un autobús hacia Ocongate, seguido de un taxi hasta Tinke y finalmente a Pacchanta, donde se paga una tarifa de entrada al circuito. Aunque es un poco más complicado, esta opción ofrece una experiencia más personalizada.

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